Impresiones de una turista por Kenia y Tanzania

Una de las personas que ha venido a visitarnos, compartiendo así nuestra «experiencia keniana», tuvo el bonito detalle de contarnos (en un mail) el viaje desde su perspectiva. Anuncié hace algunas semanas que si me daba permiso, lo publicaría… et voilá: Las crónicas de María (o la «loca de los mapas») han llegado a este blog.
«Dicen que las cosas reposadas siempre son más ciertas. Vamos, que no es lo mismo lo que pueda decir de una cosa según sucede que sobre algo que ya has madurado…eso, o que me estoy inventando una excusa para explicar porqué no he escrito comentando el viaje aún a estas alturas!
(igual es porque en realidad me atraparía a comentar mil cosas más, pero me voy a centrar en el viaje!)
El caso que justó esta semana vi este bonito mapa de Kenia. Ya aunque mire de soslayo cualquier cosa con la forma del mapa de Kenia lo reconozco! será ya parte de mi??
y sí, pensé, sin duda, Kenia es bien bella. Eso deben de estar cansados de oír todos los que me han visto a mi vuelta.
A ver, creo que primero os tengo que recordar qué pensaba yo de este viaje antes de ir. Era una oportunidad, un viaje que sin duda me despertaba muchas dudas pero también algo que no me había planteado hacer nunca, ni me moría por hacer.Y regresé y no paré de recomendar este viaje, me sorprendió mil veces más de lo que podía esperar.

Una cosa que digo a todo el mundo: fui capaz de olvidarme el reloj. Sí, creo que cuando me di cuenta de ese punto es cuando me di cuenta que estaba hechizada del viaje. ¿En qué momento me percaté? No lo sé. Quizá cuando nos quedamos atrapados en medio de una carretera entre el Masai Mara y Nairobi, echando por borda nuestros planes; o cuando me di cuenta que los taxistas se quedaban esperando en el destino al que te llevaban para luego «regresarte»; o cuando nos cogieron tormentas que hacían que cualquier plan se parase; o cuando nuestro vuelo a Zanzíbar se vio retrasado por horas, sin ningún aviso, sin nadie alarmándose.
Sea como sea, me vi cayendo en el tópico del «ritmo africano». Lo típico que escuchas y piensas, bah! es una cosa que se dice, igual que la gracia del andaluz o los dichos de los catalanes. Pero no, en Kenia (vamos a no generalizar, va?), se vive a otro ritmo. y gracias a que os fuisteis allí y nos invitasteis, yo pude descubrirlo.
Con las mismas, sí, me moló porque estaba de vacaciones, pero reconozco que tendría que cambiar muchas cosas para poder acostumbrarme a él. De vuelta a madrid, sigo pegada a mi reloj.
Pero por eso me encantó este viaje, luego entraré en otros detalles. Pero, por lo que digo que me encantó fue porque ha sido completamente diferente a cualquier otro viaje. Sabréis u os imagináis que no me gustan los viajes que se hacen con libreta de vistos. Esos donde parece que llevas anotadas las cosas que tienes que ver y tú sólo vas haciendo tics y fotos en cada cosa.
Me gustan los viajes en donde igual «pierdes» el tiempo sentado en un café viendo los lugareños, en los que entras a un mercado y descubres todos sus productos locales. 
Y Kenia ha sido así. Yo no iba por nada en concreto, no tenía una lista de must-see, así que no iba a dejarme nada sin ver y sin embargo, todo era por descubrir. Teníamos (mil gracias una vez más) cerrado el Masai-Mara que era como la visita obligada, luego Zanzíbar que me sorprendió muy gratamente y muchos posibles planes.
…y todo salió rodado. Nos dió tiempo a perder el tiempo, a decidir sobre la marcha, a ir de aquí para allá, a aprender swahili, a ver vuestros rincones, a comer rico, raro, occidental. A «vacacionear», que es a lo que íbamos, y por tanto también a aprender.
Si me dicen :¿qué es lo que más me gustó? no sabría. Podría decir que me encantó:
– el masai, nosotros un grupo de 5 personas, que no sabíamos ni los nombres de los animales, y que al principio alucinábamos con cruzarnos con un ñu y acabamos rodeados por miles de ellos. Pero igualmente me gustó la experiencia de ir y volver con el loco de guía que teníamos, que ni nos mató, ni me mató (sí, qué pasa, no me gusta que me traten diferente por ser blanquita)
– Nairobi. ver dónde trabajáis, subir a un rascacielos desde donde se puede divisar la urbe (me encanta ver todo desde arriba y así poder hacerme mi mapa mental, y más aún en una ciudad donde el sentido de la orientación o la existencia de un plano brilla por su ausencia. Ir al super, ir al etíope, mi sorpresa de cumple (gracias por hacerme sentirme especial y querida), conocer vuestra casa, el orfanato, el autobús! las calles vistas desde el asiento de copiloto (cuando íbamos los 3 yo siempre era la copiloto, te permite ver más y hablar un poquito…)
Y su seguridad. creo que es de lo que más he hablado. «Nairobi? nah, una gran ciudad africana, creo que merece vivirla dos días, tiene su aquel, pero lo más flipante su (in)seguridad.» Creo que aún alucino con la idea de que si un taxi te lleva a un centro comercial, no te deje en la puerta si no que te meta en el parking, previamente revisando los bajos, y que de ahí tú entres pasando un arco de metal (sí, propio de un control de bananas), pero control.
¿Sabeis? ahí sí que distinguí dos kenias, Nairobi y lo demás. Y reforcé mi teoría de que las personas somos buenas, pero entre mierda nos jodemos, y los barrios de Nairobi deben de sacar lo peorcito de cada uno…
Aunque bueno, kenias hay muchas…porque también podríamos hablar de la Kenia blanca (o vip) y la negra. y así…
-nuestra excursión a los lagos. aventura en el camping (que a mi me hace apreciar las riquezas, porque qué sería de nosotros si siempre fuésemos a hoteles 5 estrellas?), bicicletas en hell’s gate y toooodos sus alrededores. subir el longonot (y sentirme en el mundo de los fruitis).
-vistas y más vistas. paisajes. recuerdos. aventuras, anécdotas.
(una cosa que me sorprendió fue la ausencia de olores. no me llevo un olor de kenia… sus calles no tienen un olor especial).
– y Zanzíbar, en serio tenéis que ir, sí, espero que vayáis. Igual si hubiese ido sólo a Zánzibar no me hubiese gustado tanto. Pero el contraste con Kenia, hizo que la disfrutase. Llegar a una isla propia del Caribe (como si acaso yo hubiese estado en el Caribe…). su sol, su planicie, las palmeras, y sentirte alma libre. Raro, si además hablamos del entorno. Cómo sentirse libre en un lugar donde la gente sigue siendo toda negra y las mujeres, desde las niñas de unos 6 años, van con velo? Pues así fue. el resort fue un auténtico paraíso, playa, mar, suelos cristalinos, azules de todas las gamas, zumo de mango y cartas. Y la ciudad un laberinto de callejuelas donde puedes moverte sin ningún problema (llevar con vosotros una linterna). la verdad es que vuestra idea de recorrerla en moto me parece increíble…
…una cosa que habría cambiado? venga, sí, mi color. Sí, lo de ser blanquita me jodió. La idea de que igual que prejuzgamos nosotros lo hagan ellos y que por mi color, claramente tenga una etiqueta puesta, es duro. ni cago pasta, ni es necesario que me times, ni nada de nah. Pero vaya que de este tema no os voy yo a descubrir yo el mundo…que vosotros lleváis mucho más vivido que yo.
…y eso es. Kenia, como lugar especial de vacaciones, lugar bien duro para vivir. Porque si yo lo describo como un lugar en el que fui libre (de mi reloj, de mi manera de vestir, de mi pronunciación inglesa), también entiendo que para vosotros en ocasiones puede ser una jaula. Sin embargo, y aunque sé que habéis tenido vuestros malos momentos, también sé que lo estáis disfrutando como los dos aventureros que sois. Y estoy orgullosa de vosotros.
(queda muuuucho por comentar, estas han sido mis impresiones de este rato. pero seguiremos comentando y organizando!)»
¿A que es un mail genial?

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